Equisangulo. Revista Iberoamericana de Educación Matemática

Ensayo


LA CREATIVIDAD: UNA VENTANA PARA LA ENSEÑANZA DE LAS MATEMÁTICAS

Quevedo, Blanca
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Universidad Valle del Momboy
Valera - Venezuela

 

Introducción

En la actualidad, estamos convencidos de que la educación es el pasaporte para el mañana, por lo cual debería ocupar el primer lugar entre las preocupaciones públicas y los esfuerzos nacionales. Es necesario asumirla como tarea de todos, y es por ello que con el avance social de las ciencias pedagógicas y la implementación de una reforma curricular más humanística en Venezuela, la acción del docente en el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje ha adquirido especial relevancia, pues ellos son considerados los protagonistas de los cambios educativos necesarios, y deben seguir profundizando sobre aquellos agentes y situaciones que, de alguna manera, afectan su ámbito profesional.

Es evidente que los docentes conjuntamente con los alumnos y el saber, representan los agentes fundamentales para desarrollar una enseñanza de calidad. Por consiguiente, su desempeño como docentes didactistas y creativos, ejerce influencia en los resultados obtenidos de los alumnos, y su responsabilidad por mejorar el proceso educativo, las técnicas, métodos y procedimientos didácticos que apliquen para realizar su labor pedagógica en el aula, representan elementos fundamentales para hacer realidad el propósito de la acción pedagógica del sistema de educación venezolano.

Esta realidad, ha motivado el interés por obtener información sobre el desempeño profesional de los docentes de acuerdo con la complejidad y características de las áreas académicas, de tal manera que, se pudiera visualizar sus requerimientos en el campo laboral.
De hecho, existe una serie de condiciones que determinan la actuación profesional del docente en ejercicio como didactista, su dedicación y utilización de recursos didácticos que aplica para desarrollar el proceso de enseñanza y aprendizaje relacionados con el nivel de dificultad, exigencias y características de las asignaturas, así como lo relativo a la comunicación de los conocimientos matemáticos (en nuestro caso) y sus transformaciones.

En este sentido, ha sido comprensible que en esa transposición didáctica de los conocimientos matemáticos, se exija al docente mayor capacidad y habilidad en el ejercicio de su rol profesional.

En los últimos años, se ha detectado en los institutos de educación venezolanos, públicos y privados, una serie de eventos contrarios a los objetivos pedagógicos planteados en relación con la educación escolar de esta asignatura, específicamente, en relación con el desconocimiento por parte del docente de la necesidad de dejar libre en el aula la creatividad del alumno al momento de enfrentarse a una situación en la cual esté involucrado un conocimiento, matemático, en nuestro caso.

Allí radica la intención final de esta ponencia: generar aportes y planteamientos que logren un cambio en los docentes, en la forma de enfocar, practicar, evaluar, planificar,... los procesos de enseñanza y de aprendizaje de la matemática, generando reflexiones sobre la forma en que lo han hecho hasta ahora, asumiendo la necesidad de determinar los factores que repercuten en la enseñanza de las matemáticas y su relación con la utilización, por ellos, de la didáctica y la creatividad, para educar con eficacia sobre esta asignatura.

Este trabajo, lo iniciaremos con una breve reflexión sobre la creatividad, ¿Qué entendemos por ella? ¿Qué nos sugiere esta palabra?.

La creatividad

La creatividad desde el principio del mundo ha existido, pues el ser humano de forma espontánea es creativo, ya que tiene una disposición natural para crear, en todas las etapas de su vida.

Esta potencialidad creadora, no debe ser coartada, ni limitada, debe ser desarrollada, ya sea para cualquier realización de la vida, desde la más insignificante hasta las más complejas y trascendentales como: cocinar, hacer funcionar una máquina, organizar situaciones de aprendizaje, actividades políticas, económicas, entre otras, pero para lograrlo, necesita un medio sociocultural adecuado.

Por lo tanto, la creatividad ha sido, es y será la base de todo el desarrollo del hombre y por lo tanto del progreso de la cultura de la humanidad.

La creatividad en educación

Es evidente que la creatividad no es lejana del área educativa en general, ni del área de matemáticas en particular, pues en toda enseñanza, el docente muestra su creatividad y originalidad al realizar la transposición didáctica de los conocimientos que quiere sean aprehendidos por sus alumnos. Ella le permite organizar las mejores situaciones de aprendizaje, establecer la mejor comunicación, de tal manera que surja la creatividad espontánea del niño, sin coartarlo, sino como algo normal, contribuyendo así, al desarrollo de su potencial creativo.

Afirman Ahumada, Quas y Campbelle (1998, p. 53) que lo interesante ha sido el reconocimiento de que el docente tiene y tendrá una relevancia fundamental en el estudio e investigación de la calidad de la enseñanza y de la educación en general. Así mismo, que su desempeño ejerce influencia en los resultados obtenidos de los escolares, aun cuando exclusivamente en él, la realidad indica que de las técnicas, métodos y procedimientos que este profesional aplique para alcanzar las metas de su labor pedagógica, es decir, del ejercicio de su función didáctica y creadora, depende en gran medida el logro del fin propuesto en la acción intencionada de educar.

Precisamente como lo señala Nieves (1997, p. 237) existe una serie de condiciones que determinan la actuación profesional del docente en ejercicio, su dedicación, su creatividad y su didáctica, las cuales se relacionan con el nivel de dificultad, exigencias y características de las asignaturas instruidas a los escolares.

No hay que olvidar que el desarrollo de la creatividad dentro del entorno educativo parte de varios aspectos que el docente debe tomar en cuenta, como lo son: la fluidez, la flexibilidad, la originalidad y la elaboración; estos niveles de la creatividad determinarán cual es la estrategia más acorde y la forma de ambiente que debe tener el aula o espacio para producir efectos favorables.

La creatividad en la enseñanza de las matemáticas

No podemos negar que en las matemáticas abundan posiciones extremas: los que creen que lo mejor es mostrar la matemática al estilo pitagórico, o los llamados “facilitadores” apegados a las fórmulas “¡Pero si es muy fácil!”, buscadores de la “fórmula rápida” de resolución de problemas. (Jiménez, 2000).

Hablar de matemáticas a un público que no es “conocedor” de ellas, sino que muchas veces más bien le teme, es un trabajo poco atrayente, que provoca reacciones y obstáculos. Pero, no debemos olvidar que frecuentemente, los que enseñan las matemáticas no saben cómo ellas pueden ser utilizadas, y los que las utilizan, la mayoría de las veces, no las conocen…

Frecuentemente, confundimos el “saber matemáticas” con la rapidez de utilización de las cifras, así encontramos personas que dicen: “¿Usted es matemático?: entonces usted no tiene dificultades para calcular su impuesto”.

Las consideraciones anteriores nos dan una idea insuficiente de la fuerza y la fecundidad del análisis de las matemáticas. Estas, pretenden en vano dirigir el conjunto del pensamiento humano, porque ellas se aplican a los hechos más simples y hacen abstracción de todas las propiedades fuera del número y del entendimiento. No debemos olvidar, que las matemáticas en general, nacen como un esfuerzo del hombre por mejorar su interrelación con el ambiente en que se encuentra, creando cambios, logrando así un mundo mejor para vivir.

Existen factores que han contribuido a multiplicar los tipos de discurso en relación con la enseñanza de las matemáticas. Esos discursos tienen características diferentes según su origen o su tema (opiniones de matemáticos, problemas encontrados por los docentes, puntos de vista de los psicólogos,…); según que ellos se interesen en los aspectos cognitivos de la enseñanza o en los factores afectivos que la influyen. Por lo tanto, es urgente de clarificar, de situar los unos en relación con los otros, los diferentes tipos de discursos que son mantenidos en relación con la enseñanza de las matemáticas.

Sobre la base de estas evidencias detectadas en el ámbito académico de las matemáticas, se asume la necesidad de determinar precisamente los factores que repercuten en la enseñanza de las matemáticas y su relación con la utilización, por el docente de la didáctica y la creatividad, para educar con eficacia sobre esta asignatura.

Visto así, es evidente que para asegurar el aprendizaje de las matemáticas, los estudiantes requieren de un docente preparado, hábil en la comunicación de los conocimientos matemáticos, en la organización de su recurso didáctico y dispuesto a compartir con ellos el reto de enseñar matemáticas. Que no les presente unas matemáticas con una enseñanza tradicional, que ha sido descrita de corte netamente memorístico, repetitiva, poco creadora,… con la consecuente disminución de los razonamientos básicos, del pensamiento lógico-matemático y del razonamiento verbal, aunado a una falta de análisis y de comprensión de las situaciones de aprendizaje que pudieran convertirse en verdaderos procesos de adquisición de conocimientos.

Recordemos que “la creatividad es el proceso de encontrar relaciones y soluciones novedosas partiendo de informaciones ya conocidas” (Chivas, 2000, p. 68), por lo tanto, para poder promover el desarrollo de la creatividad en los niños, es importante afirmar la pertenencia de ésta con respecto a la realidad en que vive, porque la creatividad debe entenderse como el hacer y comunicar nuevas ideas, partiendo de un conocimiento previo, el cual ayudará a pensar, experimentar a los alumnos de diferentes formas, tomar diferentes puntos de vista y seleccionar las alternativas más adecuadas.

De acuerdo con lo anterior, el desarrollo de la creatividad depende en gran medida según Sánchez (2000), de la acción del docente en cuanto a estrategias que éste aplique para que los alumnos puedan incentivarse a explorar ese potencial que poseen; sin embargo, se observa que a pesar de que ésta constituye uno de los aspectos claves del Diseño Curricular actual de Educación Básica (1997), en las aulas de clase, clasificar, ordenar, enumerar, contar o reproducir colecciones finitas, o sumar, restar, multiplicar o dividir cantidades, o comparar, medir, reproducir superficies y/o cuerpos, entre otras, a pesar de ser consideradas actividades fundamentales en los primeros años de la escolaridad no se desarrollan promoviendo el desarrollo de la creatividad del niño, sino al gusto del profesor, sin dejar participar las ideas que el alumno pueda tener; muestra de ello es que los títulos de los proyectos pedagógicos de aula son puestos por el docente, los alumnos no participan en la mayoría de los casos, sin olvidar que en dichos PPA los docentes tratan de obviar la parte de matemáticas…

De continuar esta actitud, se podrá estar impidiendo a los niños desarrollar sus potencialidades creativas, sobre todo, en el área de matemáticas, pues si bien es cierto que el docente como facilitador, debe dar las pautas para realizar un trabajo, es cierto también que debe promover y dar libertad al alumno, para que se exprese, y para que construya su aprendizaje sobre bases sólidas reconociendo sus potencialidades y creatividad.

Tomando en consideración la estructura matemática que define y organiza el uso de las actividades matemáticas fundamentales, es posible reorganizar sus aprendizajes alrededor de un proyecto teórico en el cual las adquisiciones de los alumnos son identificadas por los conocimientos que se revelan en él, ordenadas y justificadas por el puesto que estos últimos tienen actualmente en el cuerpo de los conocimientos científicos.

Ahora bien, existen prácticas sociales familiares correspondientes, pero las relaciones entre esas teorías y esas prácticas se mantienen muy misteriosas en la medida que las podemos traducir en:

- Comportamientos de los sujetos que realizan esas actividades,
- Modificaciones de los que las aprenden o
- Decisiones de los que las enseñan.

Por lo tanto, los docentes al dar matemáticas deben tener conocimientos de las condiciones en las cuales esos comportamientos o esas apropiaciones pueden aparecer, así como las relaciones que tienen las concepciones matemáticas (de las cuales esos comportamientos son el índice) con algunos caracteres de las situaciones que los acompañan, sin olvidar que deben ser conocedores de los contenidos programáticos de la asignatura que enseñan, de las técnicas, métodos y procedimientos pedagógicos que le permitan lograr una enseñanza eficaz y eficiente…

Ellos deben abordar la transposición didáctica del contenido matemático en el contexto de las diferentes instituciones de educación y ser llevado a crear situaciones de aprendizaje en su quehacer diario de clase, que permitan al alumno una fácil y agradable aprehensión del conocimiento.

Por lo tanto, el docente debe ser un didactista (Quevedo, 2000, p. 6) que haga esfuerzos particulares en la determinación del objeto y de los métodos de su enseñanza, que sea un técnico o un ingeniero que produzca y propague las innovaciones, que sea un investigador, que se distinga en su disciplina porque su objeto de estudio esté en estrecha relación con la enseñanza. En fin, un didactista porque facilita la teorización de los conocimientos a todos los agentes que participan en el proceso educativo, trayendo como consecuencia un incremento de la efectividad en el trabajo del educador matemático.

El docente debe ser creativo al momento de seleccionar la “situación problemática” que debe presentar a sus alumnos. Por ejemplo, él podría organizar situaciones donde establezca una relación entre la didáctica de las matemáticas y la historia de las matemáticas, utilizando esta última como estrategia para la enseñanza, aunque ésta no aparezca señalada en los programas de educación de ninguno de los niveles del sistema educativo venezolano. Entre ellas señalaremos:

Para hacer que los docentes consideren las habilidades cognoscitivas y metacognitivas que están en juego en una actividad específica de clase, es necesario que ellos preparen la clase con anticipación, realizando una ficha didáctica y/o guión didáctico, donde especifiquen lo que quieren lograr con ella. Con esto, se ven obligados a determinar qué conocimientos previos intervienen, cómo hacer para que éstos no sean suficientes para resolver la situación que les van a colocar, que ésta les permita reflexionar y utilizar otros conocimientos (los que se quieren enseñar). Igualmente deben prever qué posibles estrategias pueden utilizar los alumnos para encontrar la solución, inclusive pueden prever los errores y los obstáculos que éstos pueden cometer o encontrar al resolverla. Esto puede permitirles que sean los alumnos, los que luego de actuar en una situación (preparada por el docente para alcanzar X conocimiento), formulen ideas para resolverla, emitan juicios (los cuales serían el conocimiento X) que reflexionen entre ellos, hasta llegar a una conceptualización que luego el docente formalizará institucionalizándolo, –por ejemplo, matemáticamente–.

 

CONCLUSIONES

Hechas estas consideraciones, creemos necesario analizar las posibilidades de introducir un poco más la creatividad y la didáctica en las clases de matemáticas, producir un proceso de reflexión y discusión que genere aportes y planteamientos importantes que coadyuven al mejoramiento de la calidad de la educación de nuestro país en general y de nuestros profesores de matemáticas en particular.

Es por lo tanto, necesario, lograr en el docente un cambio de actitud, para que conciba el fenómeno educativo de una forma diferente, que sea capaz de romper con la rutina y la tradición; que sea creativo, didactista y que se abra hacia la comprensión e internalización de los fundamentos que sustentan la educación básica, pues ello supondría un cambio en los criterios y valores, en la forma de enfocar, practicar, evaluar, planificar,... el proceso de enseñanza y de aprendizaje de la matemática en particular y de la educación básica en general.

Serias reformas deben imponerse para retomar y modernizar nuestras formas y maneras de enseñar matemáticas. Hace tres siglos, en 1741, Alexis Clairaut pensaba por encima de todo que se debía “evitar toda demostración muy difícil, toda pedantería, todo detalle inútil, sin sacrificar la exactitud rigurosa”. Sabemos que muy pocos esfuerzos han sido intentados para describir la evolución de las matemáticas, su significación en la vida social, la estrecha dependencia que la une a la humanidad civilizada. Y por lo tanto, no debemos olvidar que los errores de pedagogía pueden tener consecuencias catastróficas, como decía Hogben (1938): “Toda nación lleva los gérmenes de su propia pérdida, si ella no presta atención a la instrucción de las masas para consagrarse a los seres dotados excepcionalmente”.

Por todo lo antes señalado, y como consecuencia de este papel de trabajo, debemos informar, sensibilizar y formar a los docentes sobre la importancia que tiene el desarrollo de la creatividad para el proceso de enseñanza y de aprendizaje de las matemáticas, pues creemos que en estos procesos se hace más compleja la labor de los docentes en las aulas, por lo que se precisa el desarrollo de situaciones y actividades didácticas que despierten en el alumno la creatividad para descubrir el pensamiento creativo y reflexivo, permitiéndole desarrollar su hacer en matemáticas, de manera distinta cada vez, esforzándose en reencontrar y desarrollar su propio proceso creativo: reteniendo y clasificando, afrontando y resolviendo problemas y produciendo ideas y explorando alternativas…

En tal sentido, cabe destacar que las actividades creativas no sólo están dirigidas a dar soluciones a problemas, sino a la búsqueda de un clima democrático, que haga emerger los intereses y propicie la expresión y la participación de todos los actores del proceso educativo. Es por ello que resulta interesante señalar que la creatividad no está en el docente que mejore, sino en aquel que busque el equilibrio.

 

REFERENCIAS

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  2. Jung. (1992). La toma de creatividad. México: Editorial Trillas.
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  9. Sánchez, T. (2000) .La creatividad en los niños. México: Editorial Mc Graw – Hill.
  10. Sefchovich y Waisburd. (2000). Procesos para el desarrollo de la creatividad. México: Editorial Mc Graw – Hill.
  11. Valero. (1999). Claves para el desarrollo de la creatividad. Barcelona: Editorial Kapeluz.

 

 

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