El Dr. Clifton K. Meador en más de medio siglo de práctica ha sido simplemente un médico verdadero: servidor de sus pacientes, pionero investigador, docente preocupado, administrador de instituciones educativas y asistenciales, autor de tópicos sobre la profesión, promotor de programas de cooperación entre instituciones educativas médicas en beneficio de la formación de profesionales, y de programas de salud comunitarios en especial para grupos de población pobre y desasistida.
Este último libro del Dr. Meador, como los precedentes, está escrito en lenguaje sencillo, lleno de encanto y humor que mantiene el interés del lector hasta la última página sin perder la rigurosidad de la comunicación científica escrita tanto para los lectores afines con la medicina como para los legos. Resalta el rasgo particular y determinante del buen médico de ser un cuidadoso observador que lo hace actuar como un detective.
En su planificado retiro como profesor emérito de la Universidad de Vanderbilt, el Dr. Meador continuará escribiendo para enseñar a través del relato de sus experiencias en la difícil y muchas veces misteriosa práctica médica. En esto Meador muestra con mucha modestia que sus pacientes son realmente su primera preocupación y que su deber es descubrir el origen de sus problemas para poder solucionarlos racionalmente sin detenerse en el tiempo que eso le tome, tal como muestra en las historias aquí narradas.
Con la lectura y discusión de los libros de Meador en nuestro idioma, he pretendido enseñar de manera amena, a estudiantes de medicina, jóvenes profesionales y también a pacientes, los principios esenciales de una buena práctica médica, cuya ignorancia en estos tiempos de medicina deshumanizada y mercantilista, tiene nefastas consecuencias. De ahí, el deber primordial de escuelas de medicina e instituciones asistenciales evitar o cuando menos reducir ese desconocimiento por el bien de la comunidad.
Ximena Páez R.