Entrevista a Sofía Imber:
 


Ver el video de la entrevistaMe dijeron que tenía que hablar sobre Manuel De La Fuente y en realidad yo hablo poco sobre Manuel De La Fuente; yo miro a Manuel de la Fuente converso y oigo lo que él dice, lo que él hace.

Él es un hombre de la tierra y mi primer recuerdo de Manuel es muy simpático. Viví y estudié en Mérida mucho tiempo y en esos días me invitó a su estudio. A mí me interesa la gente que quiere a los animales y él tenía unos perros y yo me interesé más por sus perros que por sus obras y él me entendió perfectamente y empezó a trabajar con la tierra; él es un hombre de la tierra. Los escultores pueden usar todos sus materiales después, pero tienen que empezar con la tierra y ser de la tierra, pero como él es además un gran maestro; es un hombre que tiene además un oficio, un oficio estudiado, conocido, que él maneja como él quiere, él le da las vueltas que él quiere lo cambia de un tema a otro y en él no se puede decir: ¡Caramba, pero por qué está por la vía de los toros y después salta a las mujeres desnudas y después salta … Está justamente entre su imaginación y su capacidad de amor. Es una cosa que no todo artista tiene, el interés por su obra, el conocimiento por su obra. Él tiene ese amor, ese amor que yo levi por los animales y lo vi en su estudio.

Curiosamente yo tengo horror por la fotografía, nunca había posado yo para nada y no había pasado, pero resulta que cuando estábamos hablando ya tenía una cara que se parecía a la mía, cosa que me horrorizaba, pero era mi cara con un conocimiento de lo que soy yo… y eso es lo raro de los escultores. Los escultures, generalmente, creen que la gente que ellos están trabajando quieren ser de una manera, quieren ser mejores, tener mejor nariz, mejor boca, no, igualita con todo lo malo que tengo él lo captó, pero cuando se capta con el afecto, con la amistad que nosotros tenemos hasta salí bien por ahí lo tengo. Yo diría que él es un hombre de amor, un hombre del cariño, del afecto, del respeto; es un excelente profesor.

Yo estuve en Mérida un año y la recuerdo siempre con ese interés por los libros nuevos, por muchos estudiantes que se fueron de Caracas a estudiar a Mérida, entre ellos yo y creo que él ha escogido a Mérida no al azar; no es que él tuvo que irse a Mérida. Yo creo que era su lugar, donde él podía estar como podía estar en Cádiz, es decir, él se siente igualmente bien donde está, porque él lleva eso por dentro.

Yo peleé mucho con él, porque nosotros en el contemporáneo hicimos una exposición de toros, para mí eso es como decir: ¡Ay, no me gustan los perros! ¡Ay, no me gustan los animales! Ya entro yo en desacuerdo, pero al que le gustan los toros me parece el horror, pero además de que le gustan lo hace tan bien, eran tan maravillosos que cuando no me veían yo los llevaba y me decía es un maestro, pero de que a De La Fuente le gusten los toros eso no me entra a mí, eso me parece un acto tan cruel, tan horrible…

El arte de Manuel, sobre todo el arte ya mayor, el arte monumental es social es lo que hoy día quieren darle un nombre que no se necesita, porque el arte siempre ha sido social. Lo que ustedes están haciendo para mí tiene un valor tan grande, porque van a dar a conocer la obra de Manuel; Manuel mismo se va a comprender mejor. Nadie se comprende mejor que mirando en un espejo con seriedad. Ustedes van a dejar conocer a Venezuela a un venezolano – español, a un español – venezolano en Venezuela, allá en Cádiz que es tan española.

Yo creo también que ha demostrado que es un hombre extraordinario, es decir, nosotros agarramos esta piecita que es pequeña - la tuvimos en el museo, pero en grande - es tan importante como una monumental, porque es bueno lo chiquito, es bueno lo grande, pero la grande pone una torta mayor (risas) y ese interés por lo que no ha nacido todavía y el hecho de que él lo trabaje de tal manera que no se convierte en un objeto, sino que se convierte en vida hace que él le dé vida a los objetos. Las esculturas de Manuel todas tienen una vida, a uno lo que le provoca es tocarlo – van a decir: ¡qué ignorante soy yo! – lo que provoca es comerlo frito; eso es bellísimo. Eso es lo que yo llamo un gran artista. Yo no sabría decir si no eso; yo lo admiro como ser humano que es lo más importante, es decir, por más bueno que sea en su oficio si no es un hombre, si no tiene su corazón, su hígado, sus manos puestas a la orden de ese sentimiento nunca será bueno y creo que tenemos razón al quererlo tener por mucho tiempo con nosotros, pero también queremos que las generaciones que vengan después conozcan, que vean a un gran venezolano.


Ver el video de la entrevista en (WMP)

Entrevista a Pedro León Zapata:
Testimonios


Ver video de la entrevistaTal vez de todas las manifestaciones artísticas sea la escultura una de las primeras que se le ocurrió al hombre, porque cuando el hombre ve las nubes, por ejemplo, imagina figuras. Parece como si ellas hicieran con su forma inconsistente figuras humanas, como si hicieran caras, como si hicieran aves mitológicas… Las piedras también nos producen el mismo efecto, incluso hay montañas a las cuales el hombre desde hace miles de años les ha puesto de nombre aquellos animales, aquellas figuras a las cuales las montañas se parecen. Ese es el conocimiento, esa es la sabiduría a que han llegado los escultores modernos. Los escultores de la actualidad han descubierto que lo importante es la forma de la piedra; no tanto la forma que el hombre le da a la piedra, sino cómo el hombre se adapta a la forma de la piedra.

La escultura, después de haber tenido grandes épocas, llegó a un momento como que se había olvidado, pero ha habido un resurgimiento de la escultura, una nueva manera de ver la escultura, una vieja manera, porque en el arte las cosas nuevas resultan ser eternas. Entre los factores importantes en nuestro medio venezolano que han significado ese resurgimiento está Manuel De La Fuente.

Las esculturas de Manuel De La Fuente significan un refrescamiento del concepto de la escultura, porque la escultura siempre había sido dedicada exclusivamente a lo trascendental. Tal vez porque es de piedra, tal vez porque es de bronce, tal vez porque se conserva mucho mejor que ningún otro material ha hecho pensar que la escultura es para la eternidad y que solamente los temas trascendentes son los que pueden enfrentarse con ese procedimiento que es por su naturaleza también eterno, pero resulta que Manuel De La Fuente en su escultura nos demuestra que aún cosas que se pueden decir en cuatro frases, se pueden convertir en escultura y entonces él ha tenido la ocurrencia de convertir sus ocurrencias en esculturas. Entonces se le ocurre hacer multitudes, se le ocurre jugar con ese factor que poco se ha utilizado en la escultura.

Manuel De La Fuente realiza sus multitudes con el sentido escultórico de la masa; no para favorecerla, sino para criticar ese criterio. Los seres humanos nunca somos masa, por eso él pone la masa de gente tal como lo conciben algunos que se las dan de líderes. Él ha caracterizado, y yo diría caricaturizado, con la escultura esas situaciones teniendo en cuenta que cuando yo digo caricatura lo digo en el sentido más noble, más elevado de la palabra y que el hecho de hacer caricatura para mí de ninguna manera desmerece la importancia de la obra de arte, sino que la eleva, la califica.

Por cierto el gran caricaturista francés y gran pintor francés Honoré Daumier también hizo esculturas que eran caricaturas de los políticos de su época y eran extraordinarias caricaturas policromadas en donde los diputados de la época aparecían reflejando en su rostro todos los vicios que un político del siglo XIX puede albergar en su cerebro y reflejar en su rostro. Éstas no son esculturas a lo Domié, sino con el espíritu de Domié, pero entendiendo la forma de otra manera, muy del siglo XX, más que del siglo XX, muy de Manuel De La Fuente.

Manuel De La Fuente no se queda ahí, sino que además en el campo de la innovación comienza a realizar estatuas por encargo. Estatuas de grandes figuras, de grandes hombres y de imágenes religiosas y las realiza con un concepto distinto a la estatuaria a la que estamos acostumbrados que es generalmente tan fría y tan impersonal. Esas estatuas que vemos en las plazas de todas partes del mundo son - en la casi totalidad de los casos - impersonales, esculturas que carecen de autor, porque son como hechas en el mismo molde. En el caso de Manuel De La Fuente cuando hay caballos, cuando hay penachos, cuando hay espadas, cuando hay próceres son completamente distintos a los que estamos acostumbrados a conocer en esa estatuaria impersonal. Tienen la personalidad del autor. Son como se diría en otro lenguaje “obras de autor”, esculturas de autor. Basta mirarlas para uno darse cuenta que sobre aquél pedestal está expuesto el héroe y Manuel De La Fuente también, porque el escultor algo de heroísmo tiene que heredar de los trabajos que realiza y mucho más cuando lo hace con esa altísima calidad con que Manuel lo realiza.

Ver el video de la entrevista en (WMP)

Entrevista a Fortunato González:
Testimonios


Ver el video de la entrevistaManuel de la Fuente es un referente estético de Mérida, porque en la obra él vincula lo español con lo americano; lo religioso con lo laico, lo universitario con la cultura universal, es más, lo arquitectónico con lo estrictamente artístico. Manolo De La Fuente significa esa gran síntesis cultural de Mérida.

Cuando estuve de alcalde de esta ciudad y pude conocer como autoridad los monumentos y esos símbolos de Mérida me tropecé, por ejemplo, con una estatua a la Virgen de la Inmaculada en el barrio San José Obrero - en Santa Elena propiamente - que fue una de las primeras obras que hizo Manolo De La Fuente y es una expresión hermosa de lo que es el modernismo y el sentimiento tradicional de Mérida como pueblo católico.

Luego toda su obra reciente en materia de multitudes es también una expresión de esta Mérida universal. Luego la obra escultórica de Manuel De La Fuente que tiene que ver con los toros de alguna manera también es esa síntesis maravillosa que significa Manolo entre lo español y lo vernáculo, porque aquí hay historia de corridas de toros, pero no se puede ignorar que es Andalucía verdaderamente el patio taurino y eso lo expresa en su arquitectura que también está en muchos espacios de Mérida.

La obra de Manolo es profundamente merideña, pero también es profundamente andaluza y de Cádiz, es decir, no ha renunciado a ser español de Andalucía en esa “merideñidad” que brota por los poros de Manuel De La Fuente, ¿es un merideño andaluz o un andaluz merideño? Y eso lo refleja él en su personalidad, en sus comentarios taurinos, en la forma como entiende Mérida, en la forma como entiende la universidad…

Yo diría que ese es la riqueza que significa Manuel De La Fuente tanto para la cultura de Mérida, como para la cultura española y para, particularmente, la presencia de Cádiz en América desde hace 500 años.

Yo creo que la obra de Manuel de la Fuente refleja en primer lugar la pasión que tiene un lugar, es decir, una pasión que brota de sus raíces; es una pasión arraigada en Cádiz, en Andalucía y eso brota y explota su obra y algo que creo es común a los andaluces que es la pasión por la muerte, es decir, la muerte, el peligro está presente en la cultura andaluza. Él ama apasionadamente la tauromaquia, porque es el festejo de la muerte, el festejo del peligro y el peligro está, fundamentalmente, en el toro. Un toro que es fuerza, pero es una fuerza estética, es una fuerza con belleza. No es la fuerza bruta del animal que ataca por comer o por causar daño. La fuerza del toro está en la raza, en la bravura, en la nobleza del toro; esa es la fuerza que admira Manolo De La Fuente y que plasma en el bronce. Cuando un toro sale de las manos de Manolo De La Fuente, sale con eso que se admira en el toro bravo que es la bravura noble que vence el carácter primitivo de la fuerza y la envuelve con unos elementos estéticos que son los que en definitiva van a producir el ballet que es la tauromaquia, es decir, cuando un torero se planta sobre un toro es el toro y la nobleza del toro lo que da el arte y creo que Manolo De La Fuente logra en sus esculturas taurinas plasmar esa fuerza telúrica que tiene el animal .

Ver el video de la entrevista en (WMP)